¿Yoga para niños? ¡Sí!
Shakta Kaur Khalsa
Shakta cuenta con dos sitios de Internet: www.childrensyoga.com y www.shaktakhalsa.com

¿Por qué yoga para niños? Quince años atrás, la misma pregunta se hacía con respecto a las artes marciales; ahora hay clases de artes marciales para niños por todos lados. Así como lo hacen las artes marciales, yoga desarrolla muchas cualidades maravillosas en los niños. Más allá de los obvios beneficios que aporta el ejercicio físico, yoga aumenta en el niño la capacidad de calmarse y enfocarse, además de cultivar la autoestima y la autodisciplina. Muchos encuentran que con la práctica regular de yoga los niños llegan a lograr una mayor consciencia de sus propios pensamientos y emociones. Es desde esta conciencia que pueden florecer los cambios y el crecimiento hacia nuevas y positivas direcciones.

Cada vez más profesionales que trabajan con Disfunciones de Integración Sensorial, como autismo, dificultades de aprendizaje y síndrome de atención e hiperactividad, están siendo en la actualidad entrenados en yoga para niños, obteniendo grandes resultados. Existe una afinidad natural entre estos niños y yoga, ya que yoga se dirige al niño de manera integral, incluyendo la conexión cuerpo/mente. Yoga también trabaja fortaleciendo y organizando el sistema nervioso, lo cual es esencial para los niños con necesidades especiales.

Durante mis treinta años enseñando yoga para niños, nunca he dejado de maravillarme por los descubrimientos que hacen los niños a través de yoga. Ellos encaran la vida de una manera fresca y creativa, y yoga los estimula a que fluya su creatividad, que sus miedos, angustias y tristezas se desvanezcan, que su confianza en sí mismos brille, y que sus mentes y corazones trabajen al unísono. Si hay algo que he aprendido en mis años de experiencia como maestra de una escuela Montessori, es esto: los niños son capaces de llegar mucho más lejos de lo que nosotros creemos que pueden, y si se les ofrece el ambiente apropiado, ellos se superarán mas allá de lo que nosotros imaginamos.

En 1982 fundé una escuela Montessori en Baltimore. En mi cómoda y acogedora escuelita apliqué este mismo entendimiento al enseñar yoga para niños. Estos seres creativos e inocentes han sabido expresar tantas verdades, que me di cuenta que yo aprendía tanto de ellos como ellos de mí. La realidad se convirtió en esto: yo les daba las herramientas de conocimiento, y ellos expresaban su conocimiento con tal claridad y sabiduría que nació en mí un profundo respeto hacia ellos. ¡Muy a menudo, estos niños demostraban ser mis maestros!

Recientemente estuve enseñando yoga a un grupo de niños de entre cuatro y siete años de edad. Flexionaban sus columnas en las posturas de gato y perro, mientras que entusiasmados hacían “muuu” y “miaaau”, o se estiraban como las cobras mientras siseaban alegremente, o se balanceaban en sus traseros manteniendo sus piernas arriba en la postura de la flor de loto, o se enfocaban como guerreros feroces en la postura del arquero. Estos ejercicios activos de yoga siempre son seguidos de una relajación profunda, boca arriba, brazos y piernas estirados, pero relajados. En esta clase en particular, guié a los niños con una visualización en la que se imaginaban que estaban acostados sobre las tibias arenas de una playa. Al inhalar, imaginaban las olas del océano llegando a la orilla. Al exhalar, las olas retornaban al mar. Al mirar a cada uno de los niños presentes en la sala, noté que cada uno de ellos interiorizaba esas imágenes de tal manera que llegaban a relajarse más profundamente que lo que lo harían durante un profundo sueño. Se estaban relajando concientemente, aunando sus mentes y cuerpos para lograr una conciencia placentera de su espacio interior. Esta es la base de yoga y la meditación. Y es la base para una vida feliz y serena. La experiencia interna de yoga le ha dado a estos niños un regalo que guardarán por siempre, porque está dentro de ellos en todo momento.

Luego de nuestra relajación, cantamos juntos una canción –yo tocando el arpa de mano y ellos cantando gustosos. La canción instruía: “Puedes hacer que el sol brille cuando quieras, a pesar de que las nubes estén ahí”. Cantamos por un rato y luego dije: “¿Quieren compartir sus ideas sobre el significado de esta canción?” Una niña de cinco años respondió inmediatamente: “¡Quiere decir que a pesar de que las cosas no anden muy bien, tu tienes el brillo del sol en tu corazón, y puedes mejorarlas! No creo que sea necesario agregar nada más. Herramientas para la vida….

Consejos para incluir yoga como parte de tu familia

✔ Crea un momento especial del día para yoga. Tómate un tiempo por la mañana o por la noche, y termina con una relajación profunda.

✔ Haz un lugar especial para la práctica de yoga. Usa una pequeña mesa o cubre una pequeña caja con tela. Haz que tu niño la decore con fotos y objetos que tengan un significado especial para el o ella. Utiliza una vela para enfocarte durante una tranquila meditación.

✔ Comienza cerrando los ojos y tomando unas respiraciones profundas para centrarte. Si tienes un “sonido de yoga” que usas para la clase, cántalo unas cuantas veces para comenzar.

✔ ¿Por cuánto tiempo practicar yoga? Con niños en edad preescolar, 10 ó 15 minutos es un buen comienzo. Cada ejercicio dura de treinta segundos a un minuto. Puedes incrementar el tiempo de la práctica mientras ellos progresan y desarrollan la capacidad de enfocarse.

✔ Niños en edad de concurrir a la escuela primaria fácilmente pueden practicar yoga durante veinte minutos. Puedes elegir incluir unos minutos de relajación profunda al final de la clase y hasta quizás también una meditación de unos pocos minutos. Recuerda comenzar de una manera simple y crear lentamente la práctica.

✔ ¡Divertirse es importante! Los niños se interesarán con ejercicios que los entusiasme. Para los más chicos, inventa cuentos de yoga usando posturas de animales. A los niños más grandes desafíalos usando un cronómetro (“veamos por cuanto tiempo puedes mantener esta postura respirando profundamente”). Llega a ellos usando tu creatividad y aportando tu cuota de buen humor.

Quizás consideres más apropiado para ti y tu hijo hacer yoga bajo la guía de un instructor o instructora. Muchos centros de yoga están comenzando a ofrecer clases para niños. Encontrarás que las técnicas y estilos de yoga varían bastante dependiendo del estudio, así que explora y haz preguntas. ¡Buena suerte y prepárate para recibir del yoga muchas sorpresas placenteras, diversión y bendiciones!

Shakta Kaur Khalsa tiene 30 años de experiencia como profesora de yoga Kundalini, entrenadora de maestros y educadora de escuelas Montessori. Ella es la autora, entre otros libros, de “El Vuelo de la Mariposa: Yoga para niños”. Shakta viaja frecuentemente a través del país y el extranjero presentando el programa de yoga “El Niño Radiante” (The Radiant Child Yoga Program), un taller divertido y completo para aprender cómo enseñar yoga para niños.